La Comisión Nacional de la Verdad (CNV), constituida en Brasil en el primer mandato presidencial de Dilma Rousseff (2011-2014), debería haber trabajado para solucionar el “pasado no resuelto”, con el fin de aclarar, de forma integral, todos los acontecimientos sucedidos en el pasado para construir un camino de paz. Sin embargo, se enfocó exclusivamente en los militares y en responsabilizarlos por los actos practicados anteriormente, lo que permitió una configuración con las fuerzas civiles del antiguo régimen, cuyos representantes ni siquiera fueron invitados a declarar, como el expresidente de la República, exministros de Estado, exgobernadores, parlamentarios, magistrados y funcionarios públicos que sirvieron de algún modo a la dictadura civil-militar de 1964-1985. Por otro lado, en vez de facilitar las informaciones para que la sociedad pudiese construir su propia versión, la Comisión Nacional de la Verdade laboró un informe final, que representó, en
forma de historia oficial, una visión restringida, contada por el Estado, y que puede no representar totalmente la verdad y la memoria.

*Doctor en Ciencias Políticas del Instituto Universitario de Pesquisas de Río de Janeiro/IUPERJ. Pos-doctorado en Ciencias Sociales, en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (CPDA/UFRRJ). Profesor de ciencia
política y filosofía de derecho,en la Facultad de Derecho de la Universidad Cândido Mendes (UCAM). Mienbro del Instituto de los Abogados Brasileños (IAB) y director de derechos humanos de la Casa de América Latina (CAL). Autor de los libros: El Poder Judicial y las dictaduras brasileñas (ARC Editor, 2016); Del conflicto al equilibrio: política, judicial y audiencias públicas (Pachamama, 2016) y La intervención judicial (Senge-RJ, 2016). Versión en español: María Alejandra Sotelo Zalazar.

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